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Erosión del español afecta la economía del sur de la Florida

By ENRIQUE FERNANDEZ

John Echevarría, presidente de Universal Music Latino, con sede en Miami, tenía muchas esperanzas en la joven asistente cubanoamericana que había contratado hace algunos años.

"Profesionalmente, era muy buena," dice Echevarría. "Pero casi no podía escribir en español''.

Así que hasta que la reemplazó por una secretaria puertorriqueña completamente bilingüe el ejecutivo escribía buena parte de su correspondencia de negocios.

Experiencias como ésa han convencido a Echevarría, que es español, de que la ciudad ‘‘está perdiendo valor''. Uno tiene que preguntarse sobre su futuro como "la capital de América Latina'', dice.

El problema: los hijos y nietos de los inmigrantes que hicieron de Miami un vibrante centro internacional carecen del dominio del español en el que se basa buena parte del éxito y la identidad de la ciudad. "Miami cre- ció como ciudad junto con el idioma español y el bilingüismo'', dice Andrew Lynch, lingüista de la Universidad de Miami. "El bilingüismo fue la base de Miami como ciudad internacional''.

Pero esa base tiene grietas. La cuestión es si Miami, donde 69 por ciento de la población (61 por ciento en el Condado Miami-Dade) es hispana, puede mantener lo creado hasta ahora.

No hay un barómetro único sobre la actividad de negocios bilingüe pero sí numerosas señales de que es vasta y vital.

El sur de la Florida es sede de casi 1,200 empresas multinacionales con ingresos combinados de más de $200,000 millones, según una encuesta de la revista WorldCity Business publicada en enero. Las 20 mayores multinacionales representan 180,000 empleos en la ciudad y emplean a otras 600,000 personas en el exterior, fundamentalmente en América Latina, dijo Ken Roberts, presidente de WorldCity.

"No tenemos información concreta, pero podemos usar información anecdótica para llegar a la conclusión de que cuando la gente de aquí habla con la de allá lo hacen en fundamentalmente en español'', dijo Roberts.

La conclusiones de la encuesta se hicieron eco de la tesis doctoral de Douglas McGuirk en la Universidad Internacional de la Florida (FIU) en el 2004. "El español se ha establecido como el idioma preferido del comer- cio en el Condado Miami-Dade'', planteó McGuirk.

Las actividades de entretenimiento en español son una parte muy visible de ese comercio. Gigantes mediáti- cos como Univisión y Telemundo tienen grandes operaciones aquí, que atraen e numerosas figuras --Juanes, Alejandro Sanz, Paulina Rubio y Carlos Vives, para sólo mencionar algunos nombres-- que han hecho de Miami la conexión principal con América Latina.

La banca es otro gran componente. "En Miami el grueso de las instituciones financieras viene de Amé- rica Latina y Europa, y muchos de los bancos europeos están aquí para hacer negocios con América Latina'', observa el economista Manuel Lasaga, presidente de Stratinfo, una firma de asesoría de Coral Gables.

Sin embargo, McGuirk, el investigador de FIU, concluyó que de casi 250 empresas de Miami-Dade que res- pondieron preguntas de la encuesta sobre temas del idioma "casi 25 por ciento señaló que necesitaba más empleados bilingües; más del 25 por ciento observó que el español de sus empleados necesitaba mejorar''.

Benigno Aguirre, primer vice presidente de recursos humanos del Ocean Bank, dice que el mayor reto está en áreas como la banca internacional, que requiere un manejo excelente del idioma.

"Podemos encontrar cajeros bilingües, pero todo lo que necesitan es comunicarse con alguien que viene a hacer efectivo un cheque'', dijo. "No tienen que interpretar un contrato''.

Ocean Bank comenzó una programa de capacitación en 1980 para mejorar el manejo del inglés de una fuerza de trabajo fundamentalmente nacida en Cuba, pero desde hace cinco años ofrece clases de español que "se llenan inmediatamente''.

El mismo Aguirre, que tenía 4 años cuando su fami-lia vino de Cuba, ha tomando las clases. "Mi vocabulario ha aumentado'', dice, "y eso me ha ayudado a minimizar el spanglish''.

Investigadores como Lynch, de UM, que se especializa en educación y uso del idioma, tiene un término para lo que le está pasando al español en Miami.

"En lingüística no lo llamamos pérdida de lenguaje sino adquisición incompleta'', dice, "porque las nue- vas generaciones no pueden perder lo que nunca han tenido''.

"Español de cocina'' es un término que se usa para identificar lo que hablan muchos hispanos de segunda y ter- cera generación: es suficiente para pedirle una galleta a la abuela pero no para hacer negocios.

Resolver esa carencia es la misión del Coral Way Bilingual K-8 Center, sede del más amplio y antiguo programa de educación español-inglés de las Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade.

La escuela es particularmente atractiva para la generación intermedia de familias inmigrantes que nunca dominó el español y que ahora quiere garantizar que sus hijos lo hagan, dice Eduardo Carballo, el contacto de la escuela con el gobierno.

Hay muchachos como Alexander Alvarez, que está en octavo grado, cuyo excelente oído lo ha ayudado a hablar el español con fluidez en la Coral Way, donde 40 por ciento de las clases son en ese idioma.

"En mi casa no lo hablábamos porque mi madre y mi hermano nacieron aquí'', dice Alexander, de 13 años y de padre cubano. "En la escuela empecé a leer en español y luego todo fue más fácil''.

Su madre, Bárbara Alvarez, dice que creció hablando español sólo con su abuela cubana, que no hablaba inglés. Su madre, nacida en Estados Unidos, hablaba inglés en la casa.

"Mi hermano y mi hermana hablan un español muy malo'', dice, "y no lo pueden leer ni escribir''.

Tener a Alexander en Coral Way --y a su hermano de 16 años antes que él, en un programa bilingüe en la pri- maria Kensington Park-- le ha dado una ventaja. ‘‘Mis hijos llegan a la casa on tareas en español y yo he mejorado porque tengo que ayudarlos'' dice Alvarez.

La División de Educación Bilingüe e Idiomas del sis-tema escolar calcula que hay 19,200 estudiantes matricula- dos en algún tipo de programa bilingüe, fundamentalmente inglés-español, en 109 escuelas de Miami-Dade.

"Estamos preparando estudiantes para un sociedad global'', dice Liliana Piedra, maestra de la primaria Sun- set, donde funciona el programa de estudios internacionales más antiguo de la Florida.

Sea como fuere, "los programas de educación bilingüe en Estados Unidos definitivamente no forman estudiantes bilingües, y Miami no es una excepción'', dice Lynch, que ha estudiado intensamente el tema.

La razón, dice, es que las escuelas estadounidenses concentran sus esfuerzos en la educación primaria y a incorporar a los alumnos nacidos en otros países, ‘‘haciendo del inglés el idioma dominante, no el bilingüismo''.

Aunque exista la oportunidad de estudiar en español a un nivel elevado, no siempre es suficiente. Rigurosos programas de bachillerato internacional en cuatro secundarias públicas de Miami-Dade ofrecen clases de español, y una secundaria plenamente bilingüe iniciará las clases en Coral Gables en el curso 2009-10, pero los mismos estudiantes frecuentemente escogen otros caminos.

Tanto Piedra de Sunset como Carballo de Coral Way dicen que después del octavo grado muchos de sus mejores alumnos se van a prestigiosos programas vocacionales, como los de la Academia MAST y la Secundaria de Diseño y Arquitectura.

"Y es allí donde pierden el español'', dice Carballo.

No todo el mundo está interesado en el bilingüismo. Miami-Dade rescindió una ordenanza de English only en 1993, pero el inglés es "el idioma oficial'' del estado de la Florida.

"En el resto del país, la preocupación con la inmigración ha revivido el movimiento de English only, que estuvo moribundo entre 1996 y el 2006'', dice James Crawford, presidente del Instituto de Política para Idiomas y Educación.

El senador James Inhofe, republicano por Oklahoma, consiguió que se aprobara en el 2006 una enmienda sobre ‘‘el idioma nacional'' a un proyecto de ley sobre reforma de la innmigración, a la larga fallido. En diciem- bre pasado, su colega el senador Lamar Alexander, repu-blicano por Tennessee, presentó una Ley de Protec- ción del Inglés en el Centro de Trabajo que permitía a los empleadores prohibir el uso de otros idiomas en los centros laborales.

"Miami es uno de los pocos lugares en Estados Unidos donde el español tiene una gran importancia'', dice Crawford.

Y si se valora el ambiente internacional de que goza Miami, una fuerza de trabajo bilingüe es esencial.

Una fuente --lo que el ejecutivo disquero Echevarría llama "la llegada constante de inmigrantes que hablan español correctamente'' -- es impredecible e incontrolable debido a las fluctuaciones de la política estadounidense de inmigración.

Las fuerzas económicas nacionales son otra enorme incógnita, dice el profesor Lynch. "Si hay una recesión y el gobierno se pone duro con la inmigración y reduce los fondos para la educación bilingüe, no será positivo para el español''

Además, añade el lingüista, siempre está la interrogante miamense desde hace medio siglo: "Lo que pase en Cuba''. David Rieff, crítico cultu- ral, estima que América Latina, con su vieja historia de problemas económicos y políticos, está mejorando y que su creciente fuerza y estabilidad va a influir no sólo en Miami sino en todo el país.

"En Los Angeles y Hous- ton ya no va a ser cuestión de español de cocina'', dice. "El español va a ser el idioma del éxito''.




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